Qué es la potencia contratada
Es la potencia máxima, medida en kilovatios (kW), que puedes utilizar a la vez en tu vivienda o negocio. En la factura se refleja en el término de potencia, que se cobra cada mes con independencia de cuánta uses.
Por qué conviene ajustarla
Si es mayor de la necesaria, pagas de más cada mes sin obtener nada a cambio. Si es menor, puedes sufrir cortes por salto del limitador en suministros pequeños o excesos de potencia en suministros mayores. El objetivo es el punto justo.
Cómo lo estudiamos
Partimos de tus facturas, de tu actividad y de los datos de consumo disponibles para ver cuándo se concentran tus picos y cuánta potencia necesitas realmente. Con eso proponemos un ajuste razonable.
Cuidado con bajar demasiado
Reducir la potencia sin un análisis previo puede dar problemas cuando varios equipos funcionan a la vez. Por eso comprobamos tus picos de uso antes de proponerte cualquier cambio.
Costes y trámites
El cambio de potencia se solicita a través de la comercializadora. Según el caso, puede haber costes administrativos; te lo explicamos antes de tramitar nada.
Señales de que tu potencia puede no ser la adecuada
- Te salta el limitador al encender varios aparatos a la vez, lo que puede indicar potencia corta
- Has cambiado de vivienda, local o hábitos y mantienes la potencia anterior
- El término de potencia de tu factura es alto en relación con lo que consumes
- En suministros mayores aparecen cargos por excesos de potencia
Un ejemplo sencillo
Si en tu casa nunca enciendes a la vez horno, placa de inducción y lavadora, quizá no necesites la potencia que tienes contratada. Pero antes de bajarla conviene comprobar cuándo coinciden tus mayores consumos, y dejar un margen para que no te salte el limitador.